Regulación local de la producción de leche
Hasta donde sabemos, los factores locales
cobran importancia a partir del tercer
día postparto. A partir de entonces el vaciamiento
de los alvéolos es imprescindible
para que se mantenga la producción de
leche. El efecto negativo de la retención en
el interior de los alvéolos parece actuar a
través de tres mecanismos: el aumento de
la presión intraalveolar, la actuación de factores
de inhibición presentes en la propia
leche sobre las células secretoras, y el compromiso
en la vascularización de la glándula.
Según algunos estudios, el estiramiento
de las células alveolares provocado por
el aumento de presión intraalveolar frenaría
primero la síntesis de proteínas y más
adelante el resto de la actividad celular.
Si el aumento de presión se prolonga, se
pondrían en marcha los mecanismos de
involución, primero de forma reversible
y más adelante definitiva.
En cuanto a los factores de inhibición,
cada vez es más aceptada la existencia del
FIL (feedback inhibitor of lactation). Se
trataría de una proteína segregada por las
propias células secretoras de leche al interior
del alvéolo. Si la leche no se vacía con
regularidad, el FIL podría actuar sobre las
células alveolares disminuyendo su sensibilidad
a la prolactina. Trabajos in vivo e
in vitro han demostrado el efecto inhibitorio
de este factor, aunque quedan todavía
muchas preguntas por responder: ¿Cuál
es su mecanismo de actuación? ¿Se libera
de forma continua o comienza a liberarse
por efecto del aumento de presión intraalveolar?
¿Actúa de forma aislada o forma
parte de un proceso de inhibición más
amplio?
El compromiso en la vascularización
depende de la compresión de los alvéolos
dilatados sobre la red vascular que reduce
el acceso de las hormonas estimuladoras a
través de la sangre.
Bien sea a través de estos mecanismos
o de otros, lo cierto es que un vaciado eficaz
y frecuente es el mejor estímulo para
incrementar la producción de leche. Este
grado de regulación local es en definitiva
el que logrará que la producción de leche
se ajuste a la demanda del niño o que una
misma madre sea capaz de producir volúmenes
de leche muy importantes si amamanta
a un lactante grande y hambriento,
y que tras otro embarazo tenga problemas
de producción de leche si el nuevo hijo no
succiona con interés.
No hay que olvidar que la simple presión
negativa de la succión no es suficiente
para vaciar los alvéolos, especialmente
al inicio de la lactancia, y que un buen
vaciado exige un adecuado reflejo oxitócico.










